Fotografía de la escena:

Pergamino arrugado, pluma alargada y desgastada, tinta azul bañando la punta de mis dedos, y palabras, palabras volando por doquier.

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Por qué leer 'La Ladrona de Libros'?

Déjame que te cambie la vida


La ladrona de libros me susurró palabras de aliento cuando más lo necesitaba.
Sopló las respuestas a mi oído y una calma infinita quedó tatuada sobre mi piel. La ladrona de libros me enseñó lo que verdaderamente era la literatura. Me enseñó cómo uno puede sumergirse entre líneas y encontrarse en cada una de las consonantes.
Son sus palabras delicadas las que convierten la lectura en una paciente melodía. Una vez embutida la nariz en las páginas, todo comienza a dar vueltas. Las letras danzan a tu alrededor y las mundanas preocupaciones salen corriendo por la puerta trasera. Subes cada uno de los capítulos y terminas volando hacia el final con una sonrisa. Llena de felicidad y tristeza a la vez.
Lloré y carcajeé con La ladrona de libros. Me mostró poco a poco lo que verdaderamente fue el holocausto nazi y el dolor y sufrimiento que lo acompañó. Pero también, y esto es lo más importante, me mostró las siete verdades de la amistad y cómo el amor perdura hasta en las peores de las circunstancias.
Una vez que comiences, no te detengas. Deja de Liesel te coja de la mano y te cuente su historia en delicados y juguetones versos. Deja que te cuente cómo robó libro tras libro y cómo se hizo mejor amiga de las palabras.
Piérdete por un breve instante en la calle Himmel y juega con Rudy hasta que tus tobillos ardan.

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