Fanfiction de Harry Potter, primera generación: IC, canon.
Narcissa hace trampa.
El juego es simple: ambas se esconden y ella busca. Didáctico, mecánico, simple. No hay nada que comprender, no hay nada que desmenuzar, no hay reglas que asimilar o grabar… a excepción de una tímida e inocente aclaración: No hacer trampas. Porque las tramposas merecen la muerte, según Bella. Pero Narcissa hace trampa, una y otra vez; espía clandestinamente, se mueve con sigilo, corretea de aquí allá. Tramposa. Sus pies comienzan a picarle dolorosamente cuando debe quedarse inmóvil, con el antebrazo cubriendo sus ojos; y sus ojos arden y gritan por ver la luz. Sólo es cuestión de dos segundos: en cuanto Bella se disponga a ir a esconderse – o a buscar a Kreacher – Cissy libera sus pies y echa a andar. Sigue a su hermana y busca desenmascararla, porque Bella no optará al viejo baúl de su madre como escondite, oh, eso si que no. Ella usará lo que está prohibido para ellas, ella usará magia.
Pero como siempre cuando Narcissa hace trampa, Bella la descubre.
Bella se da la vuelta en cuanto oye la respiración temerosa de su hermana y la atrapa in fraganti. La mira y le muestra todo el odio posible con los ojos - un odio imposible de sentir a esa edad, nueve años, para cualquier niño normal. ¿Quién dice que Bellatrix es normal?
— Oh, ¡qué bellos cabellos tienes, Cissy! Oh, ¡Cissy es tan buena! Cissy esto, Cissy lo otro… —escupe Bella mientras la acorrala y la empuja contra la pared, con una pobre imitación de la voz de su madre—. ¿Qué crees que dirá mamá cuando le diga que eras un tramposa, Cissy?
— ¡No hice trampa, no hice trampa! —llora.
— Oh, oh, ¡no hiciste trampa! Espiabas, estúpida. ¿Cómo se supone que jugaremos a las escondidas, si tú vas a curiosear? —una mueca atraviesa su rostro taciturno— ¡Persigue a Andrómeda si quieres hacerlo!
Narcissa sonríe sarcásticamente, tal como lo hace su hermana mayor. — Ella no hace trampa.
Bella se congela en su sitio y sus ojos – a punto de desbordarse de las cuencas – vuelven a la normalidad. — ¿Te atreves a llamarme tramposa, Narcissa? —pregunta.
— Le pides a Kreacher que te oculte. Si él no lo hace, haces que ruede por las escaleras —dice la rubia con un hilo de voz.
Bella traga saliva. Oh, cuánto odia a su hermana. Narcissa siempre había sido lo opuesto a ella y por una extraña razón, eso tenía a su madre maravillada. Oh, como disfrutaba la señora Black peinar ese cabello dorado y lacio una y otra vez, ponerle lazos que contrasten con sus túnicas de clase, salpicar un poco de rubor en esos pequeños melocotones que tenía como pómulos.
Andrómeda irrumpe en la habitación dando saltos. Observa a sus dos hermanas, con las miradas sostenidas. Bella a punto de saltar sobre Cissy y devorarle la mejilla; y Cissy, derretida de temor. Lanza un suspiro.
— ¿Cissy hizo trampa?
— ¡Como si no fuera obvio, 'Drómeda! —brama la pelinegra mientras golpeaba el suelo con la suela de su zapato. Se da la vuelta, completamente molesta, haciendo danzar su cabello azabache sobre sus hombros—. ¡Deberíamos arrancarle esos horribles cabellos!
— ¡No! —chilla Cissy entre lágrimas. Corre hasta su Andrómeda y se lanza a sus brazos—. ¡Ella hizo trampa, ella hizo trampa!
Andrómeda mira a Bellatrix, horrorizada. — Si lo haces, le diré a todos que besaste a Sirius.
El silencio que atrapa el pasillo es casi palpable. Tan sólo se escucha las palpitaciones aceleradas de las tres hermanas y las risillas de Kreacher desde la cocina. Bella deja de respirar por unos segundos, mientras taladra a su hermana con la mirada.
— Sigamos jugando —espeta sin ningún dejo de emoción. La vergüenza la recorre de arriba abajo, la memoriza, se amolda a ella. Por un momento, Bellatrix se sonroja. Esa pálida piel de su rostro sobresale. Pero sólo por un momento, porque luego de unas cuantas palpitaciones de corazón, Bella sigue siendo tan blanca como una hoja de tisú. Su mandíbula tensa se mueve:
— Narcissa, tú buscas.
— Escuché lo de Sirius — susurra Cissy —, y si 'Drómeda se lo calla, no creas que yo haré lo mismo.
Andrómeda ríe.
— ¡Oh, te juro que arrancaré esos cabellos rubios que tienes con tenazas de parrilla!
Corretean, chillan, lloran. Una y otra vez. Narcissa hace trampa, Bellatrix la descubre y Andrómeda las calma… como si de un círculo vicioso se tratara, sin comienzo ni fin. Las tres hermanas juegan todos los días, revoloteando y poniendo la mansión de cabeza.



